The king has come
I’m mad as hell, and I’m not going to take this anymore!
- Network (1976)
Hey, Johnny, what are you rebelling against?
What’ve you got?
- The Wild One (1953)
I’m mad as hell, and I’m not going to take this anymore!
- Network (1976)
Hey, Johnny, what are you rebelling against?
What’ve you got?
- The Wild One (1953)
Niebla, mi incontaminada hermana…
Una niebla espesa, opaca.
Que envolvía los ruidos, y hacía surgir fantasmas sin forma…- Umberto Eco, La Misteriosa Fiamma della Regina Loana.

NOTA:
Lectura previa. Onegai~…
Hermanos gemelos, dirán algunos. Tan parecidos que suelen ser tomados por lo mismo cuando, ya en la práctica, gozar de máxima popularidad no significa precisamente que el estilo, la voz sea también celebrada. El medio que nos ocupa esta poblado de trabajos que, aunque disfrutaron las mieles del éxito durante algún tiempo, el toque de sus creadores nunca logró fundirse del todo con el público.
Aún recuerdo los días en que nadie daba un peso por Hayate no Gotoku!, argumentando que su única virtud era la astuta inclusión de incontables referencias de AMG. Y era verdad. Aunque su humor -cargado de ironía y dulce sadismo- eran un interesante aderezo, buena parte de los ojos atentos a la trágico-a-medias de Hayate Ayasaki lo hacían prestos a degustar guiños a los clásicos de su preferencia.
Pero el tiempo todo lo cambia.
Ya lo hemos dicho: es más frecuente hallar cloruro de sodio que sacarosa en estado natural. El secreto hacia lo dulce siempre será más metódico que hacia lo salado. Si liberar por medio de la tragedia es complicado, hacerlo a través del humor es una tarea titánica, en especial cuando la risa oculta un profundo dolor.
Le ha costado, y bastante. Y aunque muchos se pregunten si Kenjiro Hata lo planeó todo desde el principio, lo cierto es que el camino ha sido árduo, engañoso, pero ahora que el verdadero rostro de Hayate no Gotoku! está frente a nosotros, no queda sino (ahora sí) reconocer el progreso y voz que Hata ha ejercitado al cabo de cinco años.
Un reencuentro, espejo de un encuentro, que podría ser el inicio del último acto.