Cuestión de perspectiva
En ocasiones el felino ha recibido comentarios sobre esa extraña manía que le aqueja y motiva a ilustrar su blog con fragmentos de ilustraciones en las que, con mucha frecuencia, no hay rostros. Tal vez bocas, ojos, cabelleras, manos, long-shots, muchas espaldas… pero rostros, lo que se dice rostros (bien detallados, indudables, completos): no. A menos que sea absolutamente necesario.
La razón es sencilla: el rostro es muy evidente, suele ser el camino más fácil para dilucidar una idea o una emoción. En la mayoría de los casos, la atención del espectador ante un diseño de personajes se centra en el rostro, prácticamente olvidando que hay todo un cuerpo sosteniendo esa cabeza.
Mostrar rostros a quemarropa en pos de una reacción, considero, es ganar el juego haciendo trampa. Un cuerpo, una pose, un escenario dominante no son de "impacto inmediato". Pero el proceso, esa digestión gradual de una imagen que no se revela por completo, puede ofrecernos resultados mucho más gratificantes.
Y para muestra, basta un Nano-botón (click para agrandar).








