無限 :: 03 :: MO・DO・RI・TA・I
Medio milenio en el limbo.
"Latido del tiempo", diría El Maestro.
Aún él sabía de la esencia de la repetición infinita.
Medio milenio en el limbo.
"Latido del tiempo", diría El Maestro.
Aún él sabía de la esencia de la repetición infinita.
Y cuando hubieron bailado el Hare Hare, salieron al balcón del apartamento de Yuki.
Entonces la Deusa les dijo:
Todos vosotros os escandalizaréis de mí por ocho semanas consecutivas; porque escrito está, "Heriré el orgullo otaku y, como ovejas que son, serán dispersados". Pero después que llegue septiembre, iré delante de vosotros a la Comiket.Respondiendo, Pedro Haruhiista le dijo:
Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.Y la Deusa contestó:
De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces en todo foro y blog de la red.Que así sea…
NOTA:
Lectura previa. Onegai~…
Hermanos gemelos, dirán algunos. Tan parecidos que suelen ser tomados por lo mismo cuando, ya en la práctica, gozar de máxima popularidad no significa precisamente que el estilo, la voz sea también celebrada. El medio que nos ocupa esta poblado de trabajos que, aunque disfrutaron las mieles del éxito durante algún tiempo, el toque de sus creadores nunca logró fundirse del todo con el público.
Aún recuerdo los días en que nadie daba un peso por Hayate no Gotoku!, argumentando que su única virtud era la astuta inclusión de incontables referencias de AMG. Y era verdad. Aunque su humor -cargado de ironía y dulce sadismo- eran un interesante aderezo, buena parte de los ojos atentos a la trágico-a-medias de Hayate Ayasaki lo hacían prestos a degustar guiños a los clásicos de su preferencia.
Pero el tiempo todo lo cambia.
Ya lo hemos dicho: es más frecuente hallar cloruro de sodio que sacarosa en estado natural. El secreto hacia lo dulce siempre será más metódico que hacia lo salado. Si liberar por medio de la tragedia es complicado, hacerlo a través del humor es una tarea titánica, en especial cuando la risa oculta un profundo dolor.
Le ha costado, y bastante. Y aunque muchos se pregunten si Kenjiro Hata lo planeó todo desde el principio, lo cierto es que el camino ha sido árduo, engañoso, pero ahora que el verdadero rostro de Hayate no Gotoku! está frente a nosotros, no queda sino (ahora sí) reconocer el progreso y voz que Hata ha ejercitado al cabo de cinco años.
Un reencuentro, espejo de un encuentro, que podría ser el inicio del último acto.
¿Qué decir de un maestro, sino artífice de la más noble de las profesiones?
¿Qué decir de un maestro de maestros?
Nada. Absolutamente nada que él no haya demostrado con hechos.
Ben tiene mucha razón: la animación japonesa contemporánea no existiría de no haber sido por él. Por él, a quien se le debe tanto y se le ha reconocido tan poco. Por él, como muchos otros héroes anónimos que llenan la pantalla al término de cada relato.
Maestro. Ya es Usted inmortal.
Gracias, Kanada-sensei.