REC, stop, rewind…
De los anales ocultos en la historia de kickinekos me permito revelar la existencia de un borrador intitulado The Way to Happiness, mismo en el que se pretendió justificar -con singular diatriba- que, en medio de su claustrofóbica atmósfera, Higurashi no Naku Koro ni es un concepto poderosamente conmovedor.
Un atributo que no solo caracteriza, sino que da sentido a la condición humana es vivir sólo una vez, creer que sólo hay una oportunidad para todo, confiar (y por ello, padecer) en que todas nuestras acciones serán como pequeñas rocas arrojadas a un río violento y en eterno movimiento. El cambio como única constante.
Sin embargo, ¿qué hay del Eterno Retorno? Aún si la presencia de un tiempo cíclico fuera cierta, nuestra limitada esperanza de vida (muy limitada, a comparación de la edad de universo) y de razonamiento nos impediría percibir la repetición y, lo que es más importante, las consecuencias de la repetición.
De repetirse la historia una y otra vez, ¿cambiaría algo al cabo de millones de loops?, ¿nos percataríamos de que somos seres plásticos, moldeados conforme a la circunstancias, o bien descubriríamos la constante que encadena nuestras vidas?, ¿amaríamos de nuevo?, ¿odiaríamos?, ¿mataríamos?…
Atrapados eternamente en tiempo y espacio, repitiendo durante años (tal vez siglos, milenios) el mes de junio de 1983, los personajes de Higurashi nos ofrecen una curiosa oportunidad: observar los efectos del Eterno Retorno en un microcosmos acelerado, un accidente cuántico en que -por virtud de la repetición- conceptos como "vida", "muerte", "odio" o "amor" pierden y transforman constantemente su significado, un disco rayado que anula toda posibilidad de "realidad".
Un lienzo sobre el que se ha pintado una y otra vez… hasta que cada conjunto de trazos (primero, segundo, tercero) muere para convertirse en su última encarnación, la suma de todos los aciertos y errores, el destino que cambia a fuerza cientos, miles, millones de intentos fallidos.
Pero queda una pregunta. Al final del camino, al final del eterno sendero de repeticiones, lo que queda de nosotros… ¿aún podría considerarse "humano"?, ¿es perder nuestra esencia el precio a pagar por nuestra libertad?
The Way to Happiness fue un borrador elaborado a raíz del episodio final de Higurashi no Naku Koro ni ~Kai~ y, aunque diversas circunstancias impidieron su elaboración formal, parte de él sirvió de introducción al post de aniversario, mientras que la parte final se muestra en estas líneas a manera de impresión de Super scription of data, tema de apertura de Higurashi ~Rei~ que cierra el ciclo también conformado por la primera experiencia ante la tragedia (Higurashi no Naku Koro ni) y la angustia de padecer el infierno cíclico (Naraku no Hana).
Super scription of data es el final del camino, el último aliento de quien está a unos pasos de salir del laberinto: devastados, consumidos por las más extremas pasiones, flagelados por todos los pecados cometidos… pero a punto de ser libres.
¿Habrá valido la pena?







Es extraño e interesante como esta reflexión absorbió mi interés. La leí unas cuantas veces, y creo haber entendido el concepto sobre el eterno retorno, aún me quedan algunas dudas. Quizás solo sea algo superficial, lo que quiero decir por la manera en que lo entendí.
En el eterno retorno, el cual avanza y luego al reiniciarse continuamente, perdemos la esencia de nuestro ser, de nuestra alma como un registro de nuestro yo actual. Sí poco a poco, en este ciclo de repetición, fuimos absorbidos, eso no significa: que nuestro ser se encuentra aprisionado en este. Así, nace un vacío: el equilibrio se pierde y deber de ser renovado. Al final del viaje y de un nuevo comienzo: ¿Volvemos a ser los mismos?
Sensei ¿tu que piensas? Esta es solo una idea mía, un desvarío. Me parece muy superfluo.