光あふれる明日へと―

Abril 25, 2009 | Notas del Día, Anime |

El otoño de 2008 fue algo verdaderamente especial. En verdad, me es difìcil recordar una estación tan simbólica y polifacética en años recientes, en especial por la llegada de tres relatos que no dudo en llamar religiosos, pero jamás en el sentido de la banal doctrina de una iglesia instituida, sino a la (hoy tan olvidada) relación del ser humano con el Infinito, con ese eterno presente que hace de nuestros problemas una nimiedad en contraste con los ciclos del universo.

Uno de ellos fue, en medio de su genial hilaridad, Kannagi.

Otro, extraordinario, Casshern Sins.

Y la que, a la fecha, no encuentro manera efectiva para hacerle justicia:

ef -a tale of melodies-.

Por supuesto, hablar de melodies implica hablar de memories, sobre la cual recuerdo haber escrito algo más de una cuartilla abordando la visión estilo life as a work of art que Shin Oonuma (y los secuaces de SHAFT) blandieron sin misericordia a lo largo de los 12 episodios que conforman la primera parte de esta historia. Recuerdo haber basado el texto en una legendaria anécdota, citada por Ingmar Bergman, sobre cómo la destrucción de la Catedral de Chartres motivó a gente de todos los estratos sociales, de todas las creencias y lugares de origen a reconstruirla, piedra por piedra.

Todos anónimos. No todos creyentes. Pero su obra sigue en pie. Y es una obra que no apela, como ha venido siendo asqueante costumbre desde hace siglos, a ideologías políticas, religiosas o sociales.

Reconstruir la catedral: no por su uso, no por su belleza exterior, sino por el vínculo que ofrece entre la raza humana y algo más grande que ella; algo sin nombre, ni forma, ni edad, algo más allá de la vida y la muerte. Algo a lo que cada uno de nosotros puede referirse de manera distinta (una deidad, una idea, un recuerdo…), pero algo -a fin de cuentas- que es testimonio de nuestra condición.

Seres Humanos.

Insignificantes. Mortales. Patéticos. Finitos.

Pero todos, en eterna búsqueda de la felicidad.

Hasta el día de hoy, ese texto no ha salido de mi vieja libreta de apuntes. La razón es difícil de explicar, pero tiene que ver con el hecho de que reducir ef a un mero tratado de filosofía del arte sería limitar, de manera por demás grosera, la dolorosa belleza de esta historia.

-a tale of memories- es sólo una mitad de la historia. La visión de los vencedores. De los que al final del día, a pesar de las lágrimas, pueden ver el futuro de frente y con actitud desafiante.

-a tale of melodies-  es la otra mitad. La visión de los vencidos. De los que han perdido todo, lo pierden segundo a segundo o viven bajo una promesa de muerte eterna.

Mis conclusiones están a la vista, por extrañas e ininteligibles que parezcan. Pero la única opinión válida es que la ustedes puedan formarse.

¿Y qué viene semejante desvarío? A la hermosa portada del quinto volumen de melodies.

Todas las voces que ef conjura, en una sola imagen.

2 Nekomentarios »

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  1. Escrito por Ma.C., 04/26/09 @ 1:12 am

    Eterna Felicidad. nwn Muchos pensamientos, pocas palabras, un corazón contento y en gratitud con su sensei.

  2. Escrito por Itsumo Demon, 04/26/09 @ 1:32 am

    Cuando es difícil evitar que algo que marcó nuestros corazones vuelva no con un derrepente, sino porque nosotros queremos recordarla en cualquier momento.

    Desafortunadamente no he terminado de ver A Tales of Melodies, tras haber recorrido 8 episodios, la falta de tiempo me afectó y no pude continuar como deseaba, por supuesto, aún continúo con el objetivo de terminarla.

    Ef sigue siendo una pieza admirable de los dos últimos Otoños que hemos presenciado, rara para algunos, pero para el ojo estético, este título es más que sólo gráfico, más allá de los sentimientos frágiles (por más sensible que algunas veces haya sido).

    Y sí, Otoño ha traído historias que no por ser populares son grandes… aún recuerdo un club de kendo que fue creciendo al menos con pocas integrantes; aún recuerdo un salón de arte con distintos compañeros de salón con personalidades peculiares; aún recuerdo la historia de un chico que odiaba los cambios en su pueblo natal pero que su vida cambiaría por una joven que encontró por el destino; del año pasado, aún recuerdo la vida de una sacerdotiza que recibe nuestra fé como una Diosa; aún recuerdo seguir la historia de un inmortal buscando respuestas en un mundo arruinado; aún recuerdo la historia del romance del dragón y el tigre; pero recuerdo muy bien en estos dos años, la historia de las memories y la melodía (y ésta última todavía pienso terminarla de ver).

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