A Windy Life :: 01 :: De la aproximación y el análisis frustrado
Muchas de las críticas dirigidas a Emily of New Moon desde su publicación, en 1923, pretenden definirla como una obra oscura, diametralmente distinta a buena parte de las obras de L.M. Montgomery. Tienen razón. A diferencia de la visión naturalista de Anne of Green Gables, del afán costumbrista de The Story Girl o del tono fantástico de Magic for Marigold, en la trilogía de Emily comulga mucho más que la historia de una joven en eterna lucha con su vocación.
Emily of New Moon, Emily Climbs y Emily’s Quest fueron fruto del tiempo, las circunstancias y una voluntad quebrada: al momento de redactar sus primeras líneas, Maud se hallaba inmersa en una crisis familiar sin salida, con un futuro literario ensombrecido por constantes disputas legales y rodeada de un mundo cada vez más cerca de un nuevo cataclismo. La frustración consumía a Lucy Maud Montgomery y la llenaba de dudas, punzantes preguntas sobre lo que pudo haber sido y no fue, sobre ella misma y las consecuencias de sus actos pero, sobretodo, preguntas sobre la esencia sobrenatural del poder de las letras.
Así surge el mundo de Emily Byrd Starr y así es como concluye: rodeado de preguntas, tal vez bajo la consigna de que muchas de ellas jamás tendrán respuesta. Irónicamente, las únicas tres certezas de las que Maud se halló convencida hacia las últimas palabras de Emily’s Quest han sido las más criticadas y (tal vez, deliberadamente) olvidadas:
1.Por supuesto, estas certezas pueden reunirse en un motto que define toda la saga de Emily: toda vida en pos de un objetivo entraña una gran responsabilidad y (muy) serias consecuencias, que también constituye la base y desarrollo de Kaze no Shoujo Emily.
Que el escritor debe ser, ante todo, un poeta. Aún el relato más detallado puede tornarse materia oscura si no está fundamentado en la poesía.2.
Que el arte de la palabra tiene tres ejes: el que escribe, el que lee y las letras. En este equilibrio de fuerzas radica el brillo y decadencia de toda literatura.3.
Que la inspiración ejerce un influjo sobrenatural sobre el escritor, ofreciéndole un poder para aprehender el mundo (y todo cuanto en él habita) sin paralelo; este poder puede manifestarse en formas que escapan a una visión lógica y lineal de la realidad.
Hay que decirlo: si bien se habla de Kaze no Shoujo Emily como una adaptación de la obra más íntima de L.M. Montgomery, lo cierto es que hay bastantes diferencias para considerarlas creaciones distintas. Muchas ideas, eventos y gestos que están presentes en una, y no en su contraparte. ¿Es una mejor que la otra?, en lo absoluto. A título personal, se trata de dos caras de la misma moneda, pero cada una con su propio lenguaje, lo que nos lleva a otro punto importante: tanto el texto literario como el relato animado no se prestan al análisis. Analizar (es decir, separar) implica imponer una interpretación del lenguaje de la obra y eso está fuera de discusión en lo que compete a este proyecto.
Así, A Windy Life no será un análisis episódico, sino una compilación de impresiones sobre Kaze no Shoujo Emily. Impresiones por etapas. Impresiones sobre el desarrollo del argumento, sus personajes y -muy en especial- sobre las ideas que propone en torno al arte de la palabra y al escarpado sendero que todos quienes decidan llevar una vida dedicada deberán caminar. Cabe señalar que, aunque la obra de Montgomery es referencia constante, el núcleo del proyecto será el relato animado.






Me parece bien salir de la estructura del analisis episodico, adaptarse y ser flexible, probar cosas nuevas, es una buena idea. Sobre todo en animes progresivos donde el desarrollo de la trama, lejos de ser capítulos inconexos o levemente relacionados en un arco argumental, muestran una historia concreta y lineal (lo que no significa rigida) que va avanzando. La decision me parece acertada y contribuira al disfrute de lectores y creo que le hara mas ameno a nuestro ocupado Sensei el abordaje de la tematica. Saludos