10 años de Contracorriente

En sus más de cinco años de vida, el apestoso ha sido víctima de cuanto graffiti pseudo-intelectual es posible imaginar aunque, por supuesto, por cada miriada de posts que ha tenido el (in)fortunio de tomar forma y posarse en sus  digitales cuartillas, hay otra mucho más grande de ideas, curiosidades e intereses fugaces que, a pesar de cocinarse durante varios días (incluso meses) en la mente del felino sin oficio, al final del camino terminaron por quemarse al primer hervor, o bien se vieron sepultadas en medio de otros pensamientos, posiblemente condenándoles a una eternidad en las prisiones de la memoria.

Entre los Post M.I.A. (missing in action) antes descritos se encuentra uno que, por su poco original -y muy amarillista- título, seguramente habría generado cierto (moroboso) interés en los cuatro lectores de la bitácora que nos ocupa, sin  pasar a la posteridad mas que como un curioso collage o un atrevido ejercicio de Nostradamus.

Me refiero, bien sûr, al post que habría llevado el infame encabezado de Anime para mis Hijos cuya intención era, por si algún despistado no logra adivinarlo, listar las producciones que a yours truly le gustaría que sus vástagos observaran  dado su gran potencial humanista y la forma en que, a través de personajes con carácter y un argumento justo, podría mostrarles que este mundo es mucho más complicado de lo que sus jóvenes ojos pueden apreciar pero, por supuesto,  también posee infinitas maravillas que ni siquiera los adultos (con su presunta experiencia y métodos "lógicos") han sido capaces de descubrir, y ya ni digamos conservar.

Se trataba, para no entrar en más detalles, de una lista de 10 títulos cuidadosamente descritos y justificados. Recuerdo, para no decepcionar a los curiosos, todos y cada uno de los incisos. Supongo que a la lista original tendría  (forzosamente) que sumar tres títulos más pero, fuera de éstas (y futuras) añadiduras, no creo que los puestos principales varíen en mucho, mucho tiempo, lo cual no tiene tanto que ver con la calidad de los involucrados (que sigue siendo  notable, a pesar de la distancia), sino con el corazón con el que fueron creados y la fuerte (muy fuerte) impresión que dejaron en el que escribe… aún y cuando, según la norma, no me correspondía observarlas.

Lo anterior viene a razón de que, en este 2009, tres integrantes de dicha lista están por cumplir una década. Las tres formando parte importante de la historia reciente de una de las casas productoras más emblemáticas del medio que nos  compete. Las tres, lamentablemente, muy poco apreciadas (incluso, desperdiciadas) fuera de su país de origen. Y las tres, aún más importante, siendo testimonio vivo -y efectivo- de lo que es remar contra corriente, es decir, aprovechar las  ventajas que un sistema tan (muchas veces) despiadado e injusto como la industria del anime puede ofrecer para darle voz no sólo a los creativos, sino a una visión del mundo y del ser humano que parece estar siendo consumida lentamente en afán de la  razón y las ganancias.

Remar contracorriente. Acabar con el enemigo "desde el interior". Series animadas que, no obstante la obsena cantidad de parafernalia que giró (o sigue girando) a su alrededor, tienen un objetivo enteramente contrario a lo que "la  maquinaria" espera de ellas: apagar el televisor.

Por supuesto, no se trata de dejar que estas producciones (o cualquier show televisivo) funjan como niñeras de nuestros hijos (que es la perversa idea que muchos padres -sin pensarlo-  aplican, y de la que suelen provenir los más absurdos intentos de censura), sino como un complemento a su formación. Un complemento que siempre deberá ser supervisado y compartido con los padres.

Así, en una serie de tres entregas, su felino servidor se dispone a rendir un muy sencillo homenaje a las producciones que, en su décimo aniversario, han dejado un gran legado en miles de jóvenes. Con la esperanza de que lo sigan haciendo por mucho, mucho tiempo más.

お誕生日おめでとうございます!

mentira / verdad

Enero 11, 2009 | Blog | Nekomentarios (1)

Mut zum Leben und
Die Zukunft, die wir umarmen
Die Staerke, die wir
Glaub’ an die Liebe

Glaub’ an die Liebe

- A moon filled sky


Fermata es la interrogante. El espacio vacío. 絶望.
Fermata es el límite. La frontera. El final.
Fermata es muerte. efímera. fría.

Fermata es la posibilidad. La hoja en blanco. 希望.
Fermata es el obstáculo. El muro de Jericó. El inicio.
Fermata es vida. eterna. floresciente.

Fermata es __________.

imagen cortesía de さかきまつり.
impresión única de un momento inolvidable.

出会い…

(…) ninguno de nosotros podría afirmar con entera certeza si ese encuentro fue fortuito y necesario. Los más diríamos que, si fue fortuito, tenía toda la fuerza inexorable de la necesidad; y, si fue necesario, poseía la deliciosa indeterminación de lo fortuito.

El azar objetivo es una forma paradójica de la necesidad, la forma por excelencia del amor: conjunción de la doble soberanía de libertad y destino.

El amor nos revela la forma más alta de la libertad:
Libre elección de la necesidad.

- Octavio Paz


Es curioso.

Últimamente me he encontrado con experiencias que escapan a todo lo que pueda decir para describirlas o elogiarlas. El simple hecho de tratar de "analizarlas" (palabra que, con cada día que pasa, apesta más a lógica) me parece injusto, e incluso estúpido. Por eso dejo en manos de Los Grandes expresar el color de mi experiencia.

Así, Hyakko es toda una experiencia, pero es en Yo-nin Tora wo Nasu (su último episodio) que se ofrece una sutil muestra (sutil, y por ello muy poderosa) de una de facetas más extraordinarias de este mundo. Una experiencia que merece ser vista, saboreada en todos sus detalles, en todos sus tiempos, voces, silencios y ritmos.

Hay Magia en Hyakko.

Magia de la locura que se vuelve inolvidable.

Magia de lo extraordinario en lo ordinario.

Magia de la casualidad, del destino y el libre albedrío que convergen.

Magia de lo humano. Pequeña. Pero muy grande.

愛し愛し我が子よ…

Antes del Zen,
Para el hombre las montañas son montañas,
Y las aguas son aguas.

Tras conocer un poco del Zen,
Las montañas -para él- no son más montañas,
Y las aguas no son más aguas.

Pero es al final del camino cuando al fin reconoce
Que las montañas son de nuevo montañas,
Y las aguas son aguas una vez más.

- Anónimo, Ch’uan Teng Lu (circa 1004 d.C.)


… el resto son palabras.