Das Laufwerk :: Epílogo :: Todos los pecados del mundo…

Octubre 26, 2008 | Blog, Notas del Día |

Die Liebe wirkt magisch.
Sie ist der Endzweck
der Weltgeschichte,
das Amen des Universums.

- Novalis


 

Muchos años después, mientras sentía cómo la sangre fluía más allá de sus venas, al tiempo que la vida se desvanecía en cada rincón de su cuerpo, Lelouch Lamperouge había de recordar aquellas tardes en que su pequeña hermana, su mejor amigo y  él solían disfrutar de una hermosa utopía, un oasis de paz en que nada más podía importar. Nada, excepto el tenerse el uno a los otros. Nada, excepto el sacrificar todo por el bien de la tierna princesa.

En segundos, Lelouch podía verlo todo: la traición, el exilio, los nuevos encuentros, las primeras despedidas, aquellos días de muerte y desolación, de voces pidiendo piedad, de dominio; podía ver los días de paz armada, de sol y uniforme, de clases que  nadie recordaba, de amor fundido en admiración, de ocurrencias felinas, de promesas eternas…

En instantes, Lelouch nuevamente estaba ahí: el momento en que El Poder llegó a sus manos, la seducción de La Bruja, la venganza que cobró vida, la máscara física y la máscara eterna; estaba ahí, justo como ayer, con los primeros aliados, en los  primeros retos y en las primeras victorias… y también en los primeros sacrificios, y en la primera de muchas pérdidas.

En un momento que escapó al tiempo, Lelouch Lamperouge lo supo: que todo podría haber sido en vano, que la psique humana es muy frágil y que -a la menor provocación- esa larga historia de vencedores y vencidos podría repetirse.

Pero había que intentarlo.

Había que intentarlo, porque pasarán siglos antes de que vuelva a presentarse la oportunidad, porque la humanidad nunca ha estado tan preparada, porque la humanidad nunca ha estado tan cerca del final, porque el clamor de los muertos -todos- nunca  había sido tan potente.

Había que intentarlo, porque él era el único que podía hacerlo. El único que debía hacerlo. Y aún si todo llegara a fracasar, la imagen prevalecería. Zero. Y el instante en que el símbolo de la justicia hizo suya la voz de millones.

¡Nunca más!

 

Aún si todo llegara a fracasar, alguien lo recordaría. Tal vez niños, jóvenes cualquiera que (tal vez, cientos de años después) se dejen llevar por ese eterno momento de heroísmo y decidan hacer suya La Causa, abriendo un nuevo ciclo.

En incluso por ellos, que seguramente perderán la vida, pide perdón.

Morir podía no haber formado parte del guión. Debieron existir otros métodos. Pero ninguno tendría sentido para él, excepto éste.

Es cierto. De saber que su hermana aún vivía, Zero Requiem jamás habría tomado forma. Zero Requiem nació como el último recurso de dos seres humanos que lo habían perdido todo: el honor, la identidad, el aprecio de sus semejantes y -lo más  importante- la vida de su ser más querido. Zero Requiem fue creado como un tributo a ella, el mundo que la Princesa siempre soñó.

Así, si bien la verdad llegó muy tarde, Lelouch jamás dudó en seguir adelante, pues sabía que Nunnally, esta Nunnally, ya no necesitaría de su ayuda.

Morir podía no haber formado parte del guión. Hubiera sido muy sencillo escapar. Escapar y vivir, lejos. Vivir. Una máscara que tendría que portar el resto de sus días. Ignorando el sacrificio de propios y extraños, de amigos y enemigos, de primeros  amores, de millones

¡Sería tan sencillo…!
No. Imposible. Ellos, los caídos, siempre estarían ahí. Mirándolo. Acosándolo. Señalándolo.

Imposible. Pues en el nuevo mundo deben regir los creadores, los conciliadores y él, como último gran destructor, aunque precursor de tan anhelado sueño, no debe entrar a la tierra prometida.

Imposible. Porque aquel que vivió con una máscara, tiene en la muerte una última oportunidad de redimir toda mentira.

Vivir, a pesar de todo. Imposible.

 

Pero él sabe que no es el único culpable. Todos lo son: quienes matan, quienes juzgan, quienes lo ignoran el conflicto, quienes lo critican sin solucionarlo, quienes lo dan por sentado, quienes lo exhiben como arte, quienes lo manipulan, quienes viven de  los triunfos y derrotas. Ancianos, adultos, adolescentes, niños. El conflicto puede beneficiarlos a todos. El conflicto puede afectarlos a todos. Todos tienen las manos manchadas de sangre. Y si lo que evita que se tome partido es la presunción de inocencia entonces Zero, al mostrarles el poder que siempre ha estado en sus manos, los humillará, les hará saber -con un solo blandir de espada- que la solución siempre estuvo ahí… y no hicieron nada.

Así. Todos culpables. Todos pecadores. Nadie quedaría sin castigo.

El caballero de marfil.
Que traicionó a todos sin traicionarse a sí mismo. Perderá para siempre su rostro y su voz. Condenado a dar cuerpo a un símbolo de justicia.

La torre escarlata.
Que levantó el arma y acabó con ejércitos enteros. Vivirá con el pesar de haber abandonado a su primer amor.

El alfil esmeralda.
Que ofreció el pacto que abriría ríos de sangre. Estará condenada a caminar por siempre sobre la Tierra, eterno testigo de la Historia y su tragedia.

La dulce reina.
Aún ella. Cuyas manos no temblaron al presionar el botón que acabó con cientos de vidas. Sufrirá la muerte del ser que más ha amado (y que más le ha amado). Deberá seguir adelante, siempre recordando que fue por ella, y por nadie  más, que el mundo cambió.

Por último. El Rey.
Él. Manipulador. Mentiroso. Soberbio. Asesino. Tirano. Pagará con su vida y un infame recuerdo por toda la eternidad.

Nadie sabrá de sus motivos, del gran amor que sintió por su hermana, del aprecio que sentía por sus amigos, de la  confianza que tuvo en la raza humana.

Nadie lo sabrá. Nunca.

Y así. Todos culpables. Todos pecadores. No tendrán excusas para no erigir el nuevo mundo.

Y así. Todos culpables. Todos pecadores. Reconocerán en el otro a un pasajero del mismo tren. Que es. Que ríe. Que llora. Que algún día morirá.

Todos culpables. Todos pecadores. Millones.

Todos condenados a vivir… por el resto de sus días.

 

En un momento más allá del tiempo y el espacio, Lelouch Lamperouge vivió presente, pasado y futuro. Logro verlo todo, saberlo todo.

Por un instante, se convirtió en un dios…

Destruyo mundos… Creo mundos…

 

Muchos años antes, mientras el sepulcral silencio del Palacio Imperial de Pendragon le sumerge en un profundo sueño, el pequeño Lelouch vi Britannia se observa en medio de una multitud eufórica. En medio de ella se cierne la figura de una niña envuelta  en lágrimas, postrada ante el cuerpo de un joven agonizante, con una cruz de sangre a sus espaldas.

El pequeño Lelouch observa que los labios del joven se mueven sin pronunciar palabra y entonces, como una violenta marea, los gritos de la gente ahogan por completo el trágico llanto de la hermosa chica.

Millones de gritos de alegría que opacan una gran tragedia. Él los escucha.

De pronto, el pequeño Lelouch despierta.

Junto a él, como siempre, la pequeña Nunnally duerme en paz.

Lelouch la observa.

Aún en medio de la oscuridad, su delicado rostro irradia alegría.

Lelouch sonríe. Pide un deseo en silencio y vuelve a dormir, sin percatarse de que una palabra, aquella que le rodeaba en sueños, brota de sus labios:

Zero…

3 Nekomentarios »

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  1. Escrito por Ma.C., 10/27/08 @ 12:29 am

    Gracias sensei por la increible reseña acerca del mundo de Code Geass. Me alegro mucho lo que puedo aprender en tu pequeña aula de clases, y como aprendiendo tus lecciones puedo ver en muchas animes detalles que paso por alto, momentos, muchas cosas.
    Gracias por la lección nwn

  2. Escrito por Syaoran Li, 10/27/08 @ 4:33 am

    Porque este nuevo mundo fue creado para ella, por ese gran amor que siempre estuvo ahí. Lelouch vi Britannia convirtió la felicidad de Nunnally en su razón de ser; inclusive a costa de su propia vida.

    “Todo viaje inicia con el primer paso…”, así es como la cruzada de Lelouch dio inicio, al obtener GEASS, aquello que tanto anhelaba cumplir comenzó a tomar forma. Desde ese momento supo que debería portar una máscara por el resto de su vida, que nada volvería a ser igual. Abandonó todo lo que pudo haber conseguido como Lelouch Lamperouge para tomar acción entre sus manos como Lelouch vi Britannia; hijo de Marianne vi Britannia y Charles di Britannia; padres a los que finalmente despreciaría por haberlos abandonado, por haber escogido el pasado sobre el futuro, por olvidarse de lo más importante. Fue entonces cuando decidió darle un “futuro”, no sólo a Nunnally, sino al mundo entero.

    El nombre de Lelouch vi Britannia siempre vivirá en la infamia; como el tiránico Emperador que unió al mundo bajo su dominio, cometiendo un sinfín de atrocidades. No obstante, sólo unos pocos sabrán la verdad tras su muerte; la maravillosa oportunidad que obsequió a la humanidad de tomar el futuro entre sus manos y caminar juntos hacia él.

    El nombre de Lelouch nunca podrá ser olvidado, por lo que al igual que ZERO, su recuerdo vivirá por siempre…

  3. Escrito por shadow-the-hedgehog, 10/27/08 @ 5:08 am

    aunque esta serie nos platea una trampa unica el cual sentencia al rei a morrir y vivir al mismo tiempo (por que yo no creo que halla muerto)

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