Das Laufwerk :: III :: Galería

Octubre 11, 2008 | Blog, Notas del Día |

 

Aunque bajo el control de una misma mente maestra, las limitantes que ofrecen las trayectorias de las piezas de ajedrez les brinda una personalidad propia, una forma única de acabar con el enemigo o entorpecer la labor de sus aliados. Con seis variedades, los elementos sobre el tablero no sólo representan contingentes en combate: son los grupos que determinan el avance o retroceso de la humanidad entera.

Un individuo –por si mismo- no puede construir la historia, ni la propia y mucho menos la de una nación, de ahí que Code Geass se apoye en ciertos personajes (que representan grupos vitales en la construcción de la Historia) para desarrollar los relato paralelos de Lelouch y Suzaku.

Con base en lo anterior, he aquí una muy particular visión sobre la forma en que dichos grupos se presentan en Code Geass de acuerdo a su función sobre el “tablero”.

 

I :: Peón

Aunque todos compartiendo la misma forma y trayectoria, la importancia de cada peón varía de acuerdo a la pieza que resguarda; es así como surgen conceptos como “peón de la torre”, “peón de la reina”, “peón del rey”, etc…

Por definición, un peón es un lacayo, un ser cuyo único deber es recibir órdenes y ser estar a la vanguardia en el campo de batalla, con el (cruel) destino de servir de escudo a las piezas más importantes. Dado su escasa influencia sobre el tablero, el poder del peón podría subestimarse, pero lo cierto es que, en momentos decisivos de la partida, esta pieza puede representar la última esperanza de victoria.

En este sentido, Code Geass presenta un peón a gran escala que toma forma en la raza humana, millones de personas que están a merced de las decisiones del Imperio de Britannia, el Euro Universe, la Federación China e incluso de la Federación Unida de Naciones. Para cada uno de estos sistemas, sus habitantes no son sino herramientas para sobrevivir: milicia, economía, educación, salud… no importa el oficio que elijan siempre y cuando contribuyan al statu quo.

Más allá de su utilidad en masa, los habitantes de una nación no suelen tener mayor importancia para el sistema. No obstante, una vez que los efectos de continuas guerras, Ragnarok y Damocles diezmaron la fe ciega de la humanidad en el sistema, Zero Requiem se erige como “el sistema que acabará con todos los sistemas” apelando a lo que ningún otro gobierno habría creído posible: el deseo (¿necesidad, instinto?) de la humanidad de construir un futuro de bienestar y estabilidad, y que tal deseo está por encima de cualquier esquema de control.

Así, gracias a Zero Requiem, el “eterno peón” (cual contraparte que llega al extremo del tablero, pudiendo tornarse en cualquier otra pieza) elije convertirse en el nuevo Rey, en la última esperanza para salvar la partida, la partida contra la Historia.

Por otra parte, en términos individuales, bien podemos afirmar que todos los personajes –en algún punto- son peones de otro, aunque ninguno tan trágico y memorable como Rolo, eterno esclavo del Geass Directorate que hizo a un lado su rol de hitman para convertirse en el más peligroso títere de Lelouch, una bomba de tiempo que –sin importar su efectividad- no podía seguir con vida mucho tiempo.

Concentrando todo el odio de Lelouch por haber formado parte de la estrategia de Charles para separarlo de Nunnally y –posteriormente- por asesinar a Shirley, nadie imaginaría que el patético Rolo (el “peón del rey”, siempre sacrificable, muchas veces fastidioso y peligroso) se convertiría no solo en un recurso inesperado para la supervivencia del líder, sino  también en la semilla de Zero Requiem.

Sin saberlo, el peón más nefasto hizo de un impulso egoísta (y que él reconocía basado en la más profunda mentira), de su primer –y único- acto de voluntad, de un deseo que no tendría significado para nadie más que para él, la base para la salvación del mundo… irónica muestra de cómo la lucha por construir nuestra historia, es determinante para que esa otra Historia, la global, la que sí llega a los libros, tome forma.

 

II :: Torre

En su acepción original, la pieza en cuestión no representa precisamente una torre, sino una tropa élite cuya participación en combate consistía en aplicar ataques certeros e implacables al enemigo, muchas veces acorralándolo en su propio terreno. Dichas tropas estaban en parte conformadas por arqueros montados, cuya agilidad hoy en día se refleja en su símil en el ajedrez.

La torre (o rohk, “carro de guerra”) es símbolo de fortaleza táctica, núcleo de cualquier maniobra militar, de ahí que su contraparte en Code Geass no sea otra que la Orden de los Caballeros Negros, brazo táctico de Zero y sin cuya creación los planes de Lelouch jamás hubieran despegado.

Relativamente inexpertos y por completo dependientes de las habilidades de Zero para salir adelante, los Caballeros Negros reciben su primera mejora con la llegada de los remanentes del Frente de Liberación Japonés, su segunda mejora a través del trabajo de Rakshata Chawla y alcanzan su mejor faceta como único ejército del Frente Unido de Naciones.

Sin embargo, ningún ejército se conforma de máquinas y, si bien los Caballeros Negros fueron perfeccionando sus herramientas y estrategias al paso del tiempo, la creciente desconfianza en su anónimo líder tras su primera derrota en la 1ra. Gran Batalla de Tokio y los dispares intereses de sus principales integrantes, acabaron con su base ideológica, convirtiéndolos en no más que una valiosa herramienta: poderosa, sí; indispensable, por supuesto; pero manipulable, al fin y al cabo.

 

III :: Alfil

Aunque elefante en sus orígenes (y que prevalece en su nombre), la pieza que nos ocupa transformó por completo su definición poco después de la Edad Media, en que el paquidermo del tablero (vehículo de guerra en países de oriente medio) cedió su lugar a una figura que –no por casualidad- también es determinante en el desarrollo de un conflicto bélico: el obispo, mensajero de la Iglesia.

Confesor del Rey y muchas veces tendencioso consejero, la fuerte influencia del obispo sobre el monarca puede marcar sus acciones personales, políticas y bélicas, tal como demuestra la postura de la Iglesia durante las Cruzadas, su hipócrita proceder durante la Segunda Guerra Mundial, entre otras participaciones.

Por supuesto, tal puesto en Code Geass sólo podía ser ocupado por la bella C.C., quien fungió como mapa y brújula durante buena parte de la cruenta odisea de Lelouch quien, a pesar de su extraordinario intelecto y fuerza de voluntad (que le son propias), jamás hubiera emprendido su cruzada contra Britannia de no haber tenido lugar su encuentro con este alfil de cabello verde.

Ante la inseguridad del inexperto joven Lamperouge, C.C. aprovecho para guiarlo por un sendero de venganza que –tarde o temprano- terminaría llevándolo frente a la Espada de Akasha y frente a Charles. Sólo entonces C.C. revelaría su doble propósito, derivando en una amnesia temporal que daría un giro radical a su rol en el tablero: no más el “obispo” que se limitaba a operar detrás del trono, ahora adoptaría la faceta original de vehículo bélico, un arma que –si bien no podía compararse con otros pilotos de Knightmares- ya era de una lealtad y estabilidad inquebrantables.

 

IV :: Caballo

El equino es símbolo de su amo, el caballero, aquel que concentra todo el poder de combate y cuya presencia en Code Geass no sólo es evidente, sino que presenta varias acepciones de acuerdo al amo de cada caballero; no obstante, quiero centrar mi atención en los dos más importantes, dada su cercanía con el protagonista e impacto en el argumento.

A título personal, Kallen Kouzuki es insuperable como piloto de Knightmare, su habilidad en combate únicamente estaba limitada por las capacidades de su máquina. Kallen fue un caballero indispensable para el éxito de Zero, pero siempre padeció un detalle que, si bien frustró parte de la estrategia de Zero, le salvó la vida: muy a pesar de sus sentimientos, la lealtad de Kallen no estaba con Zero, ni con Lelouch, ni siquiera con los Caballeros Negros, sino con su devastado país.

Una cualidad imperativa para que un caballero alcance su máximo potencial es lealtad absoluta a su amo, lealtad a prueba de todo, como Darlton, Guilford o Bismarck, y la lealtad de Kallen jamás estuvo con un persona, ni con un ejército, sino con el ideal de un Japón libre y soberano.

Caso contrario el de Suzaku quien, aunque a vista de muchos no fue más que un constante traidor, lo cierto es que siempre fue fiel a sus amos y a la creencia de restablecer la paz sin derramamiento de sangre: sirvió con lealtad al ejército de Brittania, a Euphemia y a Charles; su lealtad a Brittania terminó la muerte del Emperador. Técnicamente, la única (y última) traición de Suzaku Kururugi fue hacia su propia familia, aunque tal se debió a una ciega lealtad hacia su país.

Sin embargo, es como Knight of Zero que Suzaku alcanza el status de caballero perfecto: prácticamente invulnerable, leal a la figura del Emperador Lelouch  (sinónimo del ideal que ofrecía Zero Requiem) a pesar de ser consumido por un profundo resentimiento, de voluntad y espíritu invencible (lo ha perdido todo, tenía todo por ganar).

Suzaku Kururugi “muere” protegiendo al infame 99no. Emperador de Britannia, y aunque recibió honores póstumos dignos de su grado, su nombre quedará para siempre ligado a la infamia de su amo.

Al final, más allá de su propia muerte, Suzaku le será leal a Lelouch. Al final, aún bajo la eterna máscara de Zero, Suzaku (el caballero, el caballo) le será leal al nuevo “Rey” del tablero.

Pero muy ligado a la figura del caballo hay una sin la cual el caballero no podría existir: hablamos del escudero, del siervo responsable de que el caballero se desempeñe con éxito y propiedad, rol que en Geass podría caer sobre los hombros de las mujeres y hombres de ciencia responsables de la actualización y mantenimiento de los Knightmares, así como de la creación de arma complementarias.

Code Geass nos habla de la construcción de la Historia, y la Historia nos muestra que las grandes mentes –para bien o para mal- siempre han estado al servicio del sistema, en ocasiones debido a presiones de regímenes totalitarios, en otras –la mayoría- debido que los sistemas predominantes son los únicos que les permitirían continuar su devoción a la ciencia sin preocuparse por la ley o por el presupuesto.

Confiesa Lloyd a Nina (ante la resignada mirada de Cécile) que llega un momento en la vida de todo investigador en que debe elegir entre una irritante conciencia (que acabaría por atrofiar su creatividad) y una devoción ilimitada hacia la ciencia, sin importar las consecuencias derivadas del uso de sus descubrimientos.

Nina, como Einstein al sembrar la semilla del Proyecto Manhattan, se arrepiente por todo el daño y las muertes provocadas por FLEYJA, y aunque hacia el final del relato es muy pronto para saber en qué sentido encaminará sus esfuerzos la joven científica, seguramente será distinto al de sus mentores, un camino en que la ciencia no tenga que rendirle cuentas a nadie y se ejerza siempre en beneficio de la humanidad.

 

V :: Dama

Objeto de afecto del monarca y supremo símbolo de poder, dos facetas tan distintas y difíciles de reconciliar pero que se hayan reunidas en una misma figura. Para el ajedrez contemporáneo, la Dama (la Reina) es la pieza más valiosa y poderosa del tablero, aunque no siempre fue así: el Visir, su predecesora, era un elemento my débil, tan patético como el Rey en términos de ataque.

Objeto de afecto y el vínculo más íntimo del monarca, el bienestar de la Reina tiene para el Rey casi la misma importancia que el bienestar del reino, todos sus actos están orientados a cimentar la paz y tranquilidad que su dama necesita, de la misma forma en que Nunnally fue la raison d’être de Lelouch y motor de su cruzada para cambiar el mundo.

El delicado estado de su hermana, terriblemente aderezado por una inocencia que raya en lo amoral, logra que un espíritu de venganza empiece a crecer en Lelouch. Lo cierto, como ella lo expresara en la última conversación que sostuvo con su hermano, es que Nunnally nunca deseó un futuro utópico, nunca se dejó  llevar por el rencor hacia su padre; fue Lelouch quien proyectó su radical visión del mundo en Nunnally.

No obstante su fragilidad, ser el centro de poder de Lelouch convertía a Nunnally –indirectamente- en motor de la revolución liderada por Zero y los Caballeros Negros. Es en esta etapa que la faceta de Nunnally es semejante a la del antecesor de la Dama, el Visir: de gran valor sobre el tablero a pesar de su casi nula presencia en combate.

Es al ser nombrada Virrey de Area 11 que el rol de Nunnally sobre el tablero cambia de forma radical: su poder político aumenta considerablemente, llegando a tener influencia directa en el ejército de Britannia. De ser sólo un símbolo de poder, Nunnally Lamperouge se convierte en sujeto de poder, llegando al punto de tener en sus manos el destino de la humanidad.

La pieza más poderosa del tablero, justo como la Dama que conocemos.

 

VI :: Rey

El objetivo final. Mente maestra. Voz de mando. El Rey es el corazón del ajedrez: si vive, su ejército vive; su caída representa la derrota de una facción y la victoria de su contraparte; sin rey, la partida (el duelo) deja de existir.

La presencia del monarca en el tablero es indispensable, pero esa infinita importancia se paga con una nefasta fuerza en combate, de ahí que durante las primeras dos etapas de la partida su participación directa sea casi nula, siendo en la conclusión donde no hay más opción para el Rey que combatir personalmente (tal relación será explorada posteriormente).

Lelouch es Rey, no hay duda, pero es el Rey Negro, uno de los símbolos más poderosos de la historia que nos ocupa.

Otro de los motifs en los trabajos dirigidos por Goro Taniguchi es que la Historia, la verdadera, la auténticamente universal, no está en los libros, ni en los medios. La Historia es aquella que nadie conoce, ya que está partida en millones y millones de pedazos, cada uno incrustado en la memoria de cada ser humano, y aún si lográsemos reunir todos los fragmentos que la conforman (incluso los de nuestros muertos), jamás logaríamos entenderla del todo, pues el terrorista de unos es el héroe de otros, el salvador de unos es el asesino de otros… y eso no es fácil de aceptar.

Así, Zero y sus Caballeros son las piezas negras, como negro es símbolo de maldad e incertidumbre, aunque su bandera sea una de libertad y esperanza. Schneizel viste de blanco, a pesar de no tener misericordia.

Ironía. Como irónica es la historia, en que no todo es lo que parece.

Y al final el Rey, auxiliado por la Reina, respaldado por el Alfil, protegido por su Caballo, apoyado (indirectamente) por su Torre y salvado por su Peón, gana la partida.

Y la gana, para perder. Muere, para dejar que otro tome su lugar (pues el mundo, el tablero, no puede sobrevivir sin un Rey), aunque su sucesor ha dejado –para siempre- de ser una persona.

El nuevo Rey es una idea… y las ideas son inmortales.

3 Nekomentarios »

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  1. Escrito por Syaoran Li, 10/12/08 @ 2:00 am

    Y este nuevo Rey se llama… libertad.

    Al morir el “Rey Maligno” en manos de Zero, símbolo que el mismo Lelouch creó, dio paso al final del juego; en dónde a pesar de obtener la victoria, no fue posible que fuese testigo del mundo al cual dio un futuro, aquel por el cual muchos dieron su vida. Sólo aquellos más cercanos al Rey; la Reina, el Alfil y el Caballo fueron mudos testigos del sacrificio que realizó para que todos ellos fueran capaces de deslumbrar un camino que lleve a este nuevo tablero de la mano.

    “The King himself must move in order for his subjects to follow”
    Lelouch vi Britannia/ Zero; Code Geass R2, episode IX

  2. Escrito por shadow-the-hedgehog, 10/12/08 @ 10:09 am

    eso demuetsra que code geass fue un juego de estrategia hasta el final

  3. Escrito por Cosmonauta Sovietico, 10/20/08 @ 11:30 am

    Podran ser la fiel representacion de las piezas de ajedres, pero su esterotipado comportamiento y la poca profundidad en su construccion, hacen que al momento de ver la puesta en escena, algo que en analisis suene soberbio, en la realidad dejen mucho que desear.

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