Neko’s Choice :: Ai to Iu Kotoba
Cierto es que en gustos no hay nada escrito, y más cierto es que el medio actual que nos ocupa se rige en buena parte (salvo contadas, contadísimas excepciones) bajo la salvaje norma de la oferta y la demanda, es decir, la factibilidad y extensión de una producción están en función del tamaño de su mercado potencial y -obviamente- del tiempo que pueda mantenerse con vida en la mente del público.
Lo anterior es comprensible dadas las monstruosas cantidades de dinero que suelen moverse para que una sencilla premisa sea trasladada a la pantalla chica (aún sigo yéndome de espaldas cada que veo el presunto presupuesto de cada episodio de Bamboo Blade), pero no por ello deja de ser una medida fría que suele frustrar proyectos de extraordinaria calidad que -dada su atípica naturaleza- no fueron del todo favorecidos con la venia de las masas (aunque sí de los pequeños círculos ávidos de alternativas).
Tal fue la tragedia que cayó sobre Tenpou Ibun ~Ayakashi Ayashi~, otrora carta fuerte de Bones para el otoño de 2006 que, aunque nunca se confirmó que su extensión original sería de 2 cours, el ritmo de sus primeros episodios lo hacían evidente. El desarrollo pausado de la serie terminó por exasperar a muchos que esperaban de Ayakashi Ayashi el mismo dinamismo de Fullmetal Alchemist; así, hacia el episodio 15 la serie adquiririó un tempo muy acelerado, olvidándose del contexto y centrándose en el main plot. Para la temporada inviernal la suerte estaba echada: Ayakashi Ayashi finalizaría en abril, con un total de 25 episodios.
Longevos lectores de este nefasto blog se habrán dado cuenta de que no es la primera vez que Il Gato se queja y lloriquea sobre el abrupto fin de Ayakashi Ayashi (de hecho, esta sería la… ¿quinta?, ¿sexta?) pero, a casi dos años de su estreno, no dejo de maravillarme ante la enorme riqueza multicultural de la serie, signo inequívoco de que Ayakashi Ayashi fue un proyecto con años de planeación (cortesía de Shou Aikawa) para que cada símbolo o detalle tuviera un impacto notable en el argumento o en los personajes: el significado de cada kanji que identificaba a los Youi, la presencia de Atl y su clara relación con nuestra mítica Serpiente Emplumada, la definición del "Otro Mundo" como fuente de inspiración artística y de vida…
Ayakashi Ayashi sigue siendo un festín para los sentidos. La impecable dirección de arte de Takeshi Satou, inspirada en el trabajo de grandes maestros del ukiyo-e como Moronobu Hishikawa o Kunichika Toyohara nos ofrece una visión distinta del Japón de mediados del siglo XIX, con la suficiente fidelidad histórica para mantener coherencia, pero enfatizando los detalles románticos y místicos de la época.
Desde sus pininos en producciones originales (RahXephon, 2002), Bones se ha distinguido por ofrecer ideas sinceras, producto de su pasión por el storytelling y la ilusión cinética de la animación. Aún arriesgándose con propuestas de mediana aceptación, Bones tiene clara la misión de concebir "anime para el siglo XXI", anime que ponga a prueba a las nuevas generaciones y que también esté a la altura de la tradición de los seguidores de antaño, anime que explore nuevas fronteras en materia de animación (debo aún el post correspondiente, pero Stranger ~Mukoh Hadan~ ha sentado un precedente para los años por venir)… y Ayakashi Ayashi, aunque semi-truncada (afortunadamente, su posterior OAV-series cerró el ciclo de forma eflicaz), es una digna representante de dicha escuela.

Pero en medio de la extensa galería de detalles que proliferan en Ayakashi Ayashi, el primero que siempre viene a mi mente es su segundo ending, una fascinante y muy sencilla secuencia que nos ofrece a la bellísima Atl en una tarde de verano al lado de Yukiwa, su fiel corcel. La pieza, a cargo de Norimitsu Suzuki (recordado por la brillante "sakuga camera" del primer ED de Eureka Seven, también aquí presente), refiere de inmediato a los tradicionales paisajes que hicieran de Hitoshige Utagawa un prodigio en ukiyo-e, de hecho, a lo largo del ending se observa una textura semejante a la de dichos retablos; asimismo, la mínima presencia de sombras y matices transmite una sensación de "pintura viviente" en que animation y backgrounds no se aprecian como elementos separados (el segundo supeditado al primero, como suele presentarse), sino como una pieza en que todos los recursos tienen el mismo valor.
Con las debidas reservas, el trabajo de Suzuki en este ending es un ejemplo muy cercano al raw-work que lleva a cabo un animador. La ausencia de detalles y énfasis en lo indispensable para representar movimiento (no por negligencia o carencias, sino como parte de un estilo) nos permite apreciar -frame por frame- el ezfuerzo necesario para llenar de vida una escena, lo que puede llevarnos a una atrevida pregunta (que, curiosamente, series recientes como Kaiba y Natsu no Sora también abordan): ¿qué tan necesarios son los detalles que complementan los escenarios de una producción animada?, ¿hasta qué punto no son obstáculos que nos impiden degustar el verdadero trabajo del animador?
Ai to Iu Kotoba, en la irreverente voz de Saki, es el tema que adereza este artesanal mini-bit. Una despreocupada descripción del primer amor, el paso del tiempo y otros impulsos de juventud que, aunque acompañada por cuerdas y un discreto piano, da la sensación de ser una melodía que surge por casualidad, en un arrebato de alegría que lleva a un alma joven a cantar simplemente por cantar. ¡Qué importan los desplantes!, ¡qué más dan las preocupaciones!, ¡qué objeto tienen los adultos y sus conflictos innecesarios!
Y en momentos como estos,En medio de contextos tan potencialmente enajenables, como el que nos ocupa, de vez en cuando se antoja gritar.
no puedo dejar de cantar.Gritar a viva voz
los sentimientos que me dominan.Esa maravillosa combinación de palabras:
"Te Amo"…Y la esperanza de que el futuro me permita
ser más gentil y apasionada de lo que soy ahora.
Gritar como catarsis. Gritar para hacerse notar. Gritar para liberar.
Norimitsu Suzuki, Saki, Bones… todos contribuyeron a delinear ese refrescante grito llamado Tenpou Ibun ~Ayakashi Ayashi~ que hoy, al cabo de casi dos años, no me canso de apreciar.






Me gusto la canción nwn Aunque no he tenido la oportunidad de ver la serie.
Puedo preguntar que tipo de animación se utilizo en el segundo ending ???
Ayakashi Ayashi…
A mi personalmente me gustó bastante, pero las barreras culturales son demasiado fuertes. Más de una vez me pregunte incluso si el mismo publico al que iba dirigido lo entendia completamente.
Lamentablemente este es el destino de muchas series geniales de los 2000, atrapadas entre el moe adolescente y la nostalgia de quienes no quieren ver que ahora se hacen cosas buenas