Hace algunas jornadas charlaba con Don AxyNekoi sobre un inusitado rock-revival. Tras casi tres años de dominio Pop y Denpa, el género de géneros vuelve a demostrar el por qué de su intensidad y múltiples facetas a través de un buen número de temas que, a título personal, se ubican entre las mejores melodías que han complementado los relatos que nos ocupan en lo que va del presente 2008.
Melodías como 88 de LM.C, Chu-Bura de KELUN, O2 de Orange Range, I Wanna Be de Stance Punks o BLUE BIRD de Ikimonogakari (por mencionar sólo algunas) prueban, como si de un ciclo se tratara, que todos los caminos -tarde o temprano- regresan al rock y, en este sentido, su felino servidor se encuentra cautivado con el nuevo giro que FLOW nos ha ofrecido en sus dos más recientes singles que, casualmente (¿o tal vez no?), han fungido como temas de apertura para producciones anime y, casualmente (¿o tal vez no?), comparten un mismo concepto.
En primer lugar tenemos Word of the Voice, segundo tema de apertura de PERSONA -trinity soul-. Un tema de confesión, de impotencia ante lo que nos es imposible transformar, de resignación ante una última batalla que seguramente perderemos… pero de la que no podemos escapar. A diferencia de otrora populares propuestas de la banda como Days, Go!!, Colors o Answer, Word of the Voice muestra a un FLOW más pesado y oscuro, muy alejado del idealismo que les rodeara en sus inicios.
Y es así como llegamos a World End, segundo opening de Code Geass R2 que, so pena de sobreinterpretación, bien podríamos considerar como una "secuela" de Word of the Voice tanto en forma como en fondo. World End es un tributo a los derrotados, a todos los caídos durante la batalla más importante de sus vidas. World End es un tema de redención: reconoce que el fracaso es total, definitivo, pero esto nos ofrece una ventaja invaluable: que el terrible error (el fin del mundo) nunca vuelva a cometerse… ni por nosotros, ni por nadie más.
En World End, FLOW no hace a un lado la frustración pero, a diferencia de Word of the Voice, ya no se trata de un grito desesperado sino de una furia encaminada, una agridulce visión del mundo que (siempre) llevará todas las de ganar, pero ante la que (siempre) habrá alguien dispuesto a cambiarla… una persona a la vez.
Así, si Word of the Voice giró en torno a la destrucción y World End al sentimiento de pérdida, sólo quedaría pendiente la etapa más complicada del proceso: la reconstrucción.
¿Dará continuidad FLOW a este concepto con su próximo sencillo? Habremos de aguardar la respuesta. Por lo pronto, bien podemos seguir escuchando a detalle (entre líneas, entre acordes) estos dos extraordinarios temas cuyos videos musicales, cabe mencionar, bien merecen un extenso vistazo.
