私の色は…

Febrero 23, 2008 | Notas del Día |


Joshu preguntó a Nansen:
¿Cuál es el camino?

Nansen dijo:
La vida diaria es el camino.

Joshu preguntó:
¿Cómo puedo estudiarlo?

Nansen respondió:
Si intentas estudiarlo, te apartarás de él.

Joshu preguntó:
Pero si no lo estudio, ¿cómo sabré que es el camino?

Nansen contestó:
El camino no pertenece al mundo de los sentidos, tampoco al mundo de la no-percepción. La razón es una ilusión y la sinrazón no tiene sentido. Si  deseas alcanzar el camino de la verdad, ubícate en la misma libertad que el cielo. Depende de tí que eso sea bueno o no-bueno.

Y con estas palabras, Joshu se iluminó.

- Ekim (El Portal sin Portal, circa 1200 d.C.)


Es gracioso cuando, después de una ligera y chocolatosa reflexión, este remedo de felino se percata de que el bien llamado slice-of-life es, por mucho, el estilo más lejano a la realidad que puede haber (prefiero ya no llamarlo género, porque no lo es), y es que mientras -en el ir y venir de todos los días- es  posible hallar desde comedia hilarante, drama desbordado y hasta un poco de hot-headed heroism, poder realmente ver la vida a través de un lente mágico, ignorando el tiempo, que nos permita observar lo tangible (la naturaleza, las creaciones del hombre) y lo intangible (sensaciones, sentimientos) es algo que se antoja producto de la más ambiciosa fantasía.

Pero con fantasías crece el ser humano, así que al diablo con el resto.

Hace algunas semanas, como parte del recuento anual, me tome la muy grosera libertad de plasmar mis impresiones sobre Sketchbook ~full color’S~ en sólo dos párrafos. Muy grosero de mi parte, lo reconozco, pues lo que podemos hallar en este edredón de historias (edredón: calientito, suave…) es algo  que merece meditarlo un poco más de tiempo.

En ocasiones pienso que el mismo hecho de que exista una "industria" alrededor de un medio de expresión tan singular como la animación hace que la forma en que la audiencia pueda apreciarla se vea reducida significativamente. Por ejemplo. ¿por qué tiene que haber una historia?, ¿porqué tiene que haber  personajes?, ¿por qué un protagonista?, ¿por qué ese tipo de música?, ¿por qué música?, ¿por qué un principio?, ¿por qué un final?

Como todo medio de expresión, la voz de la animación es prácticamente ilimitada (sólo está sujeta a la imaginación del ser humano) y, sin embargo, muchos se muestran a disgusto (o ignoran) cuando surgen propuestas que desafían lo que conocemos, que nos ponen a prueba como espectador, que  nos invitan a dejar la saturada autopista y tomar un nuevo sendero, desconocido, pero del que podemos aprender cosas nuevas.

Importante es, por supuesto, tener un camino y una tradición, un método que nos de seguridad en lo que hacemos, pero ese "camino de todos los días" siempre tiene que verse complementado por nuevas experiencias, nuevos caminos. Sólo así podremos seguir adelante. Sólo así podremos crecer.

Irónicamente, es esa misma industria la que permite que producciones como Sketchbook cobren vida, por un lado como parte de la libertad de expresión que atañe a nuestro medio y, por otra parte, como si fuera una especie de "antídoto" que el mismo medio genera -de vez en cuando- para "sanarlo" de todos sus paradigmas.

Parte fundamental del Budismo Zen, los koan son breves historias o situaciones que tienen por objetivo frenar el pensamiento lógico, permitiendo a quien lo escucha generar su propia sabiduría. Sin acertijos, sin adivinanzas, sin respuestas correctas o incorrectas, los koan son una especie de "bofetada mental" que nos ayuda a separarnos de todo lo que creemos bueno o malo, nos ayuda a separarnos del mundo del que formamos parte y verlo todo (por primera vez) con nuestros propios ojos.

Así, Sketchbook ~full color’S~ llega a nosotros como un koan en pleno color y movimiento, un edredón de momentos inolvidables (edredón: viejito, lleno de  recuerdos…) que con una mano cierra nuestros ojos y nos pide olvidar todo lo que hay "allá afuera", mientras que con la otra mano guía nuestros sentidos a través de todo lo que creíamos conocer para presentárnoslo de nuevo, ahora desde otra perspectiva.

No se trata de una perspectiva falsa, tampoco de una verdadera. Es una perspectiva diferente. Como la nuestra. Como la de cualquiera.

Dice Aaron Sorkin que no hay nada más aterrador que una hoja en blanco, y es aterradora porque la hoja no tiene concesiones: esta ahí, te mira fijamente  diciendo "¡adelante!, ¡atrévete a usarme!, ¡conmigo no puedes mentir!, ¡yo puedo ver como eres en realidad!". Ante la hoja en blanco, bien dice Sorkin,  estamos solos, y eso es aterrador. Pero el cuaderno tipo sketch es diferente.

Grande, grueso, de textura a la vez suave y rugosa, con un aroma distinto al del papel ordinario, un aroma como el de una mamá que te abraza o un amigo que te toma de la mano, el sketchbook nos entiende, sabe que estar frente a él (¿ella?) es intimidante, sabe que lo que plasmaremos en sus  páginas será un reflejo de nosotros mismos y, ante semejante reto, no duda en animarnos, en darnos la confianza y el valor necesarios para seguir  adelante en nuestra empresa.

"Ganbarou!, soy grande para que tu imaginación no tenga límite"

"Ganbarou!, soy suave para que tus manos no desistan"

Como la valiosa herramienta que le da su nombre, Sketchbook ~full color’S~ nos dice a quemarropa "¿y qué tal si…?", y empieza a dibujar… nos dibuja un  mundo como el que conocemos, con la lluvia transforma los escenarios que toca, con las pequeñas criaturas que viven en secreto, con lugares de  profundo verde (un verde amable, empático, que no duda en dar cabida al azul, al naranja, al rojo, al amarillo y hasta al huraño gris de las ciudades) con el viento que nos refresca sin pedirnos nada a cambio, con las infinitas texturas que nos revelan que en este mundo hay tantas verdades como seres  vivientes…

Al final, esa deliciosamente gráfica impresión del mundo nos parece tan fantástica, tan hermosa, que parece difícil compararla con el sitio que habita nuestro cuerpo de carne y hueso. Definitivamente, no puede ser la misma imagen.

"¡Claro que no es lo mismo!", nos dice Sketchbook, "… pero eso no quiere decir que tu mundo no pueda ser así o, mejor aún, no quiere decir que tu mundo tenga que ser así. ¡Tú decides el mundo que quieres ver!".

Sketchbook ~full color’S~ combina colores a diestra y siniestra. Sketchbook ~full color’S~ is all about the colors pero, en medio de esa sinfonía de trazos,  de momentos, de palabras que también son de un tono y matiz específico, nos percatamos de algo aún más extraordinario: si el mundo es un enorme lienzo y todo lo que en él hay contribuye a la constante creación y recreación de esa gran obra… entonces, ¿qué hay de mí?

"Tú, como todo -y todos- los demás", nos dice Sketchbook, "… eres un color".

Soy un color y, como todo color, algo o alguien me puso en este lugar del lienzo por una razón, tal vez para brillar por mi mismo, tal vez para que -por contrastante respaldo- otros puedan brillar, tal vez como base, tal vez como detalle… pero estoy ahí, soy parte de esa gran obra pero también, como soy un color, de mí depende mi destino en el lienzo gigante: puedo quedarme ahí, como gota, como esparcirme por el lienzo, puedo combinarme (y enriquecerme) con otros colores, puedo opacar y destruir a otros colores…

Yo, como todo -y todos- los demás, soy un color y, como tal, llegará el día en que sobre mí vendrán otros colores y me veré, como muchos otros que  llegaron antes, formando parte de esa base oculta, de esa ancestral combinación de tonos y matices sin los cuales este lienzo no sería más que eso: un trozo de blanco.

El lienzo es enorme, el lienzo es eterno y yo soy sólo un simple color. ¿Me recordarán?, ¿sabrán que algún día estuve ahí, con otros a mi lado?

No hay respuesta para eso, ni tiene sentido pensar en ello… porque, si lo haces, perderás de vista todo lo que te rodea, te perderás de la gran obra que  crece contigo, te perderás de otros colores que están ahí para tí, al igual que tú para ellos.

"Esta habitación está llena con los colores de todos y aquí, con ellos, mi color también está presente", murmura Sora Kajiwara en un salón vacío… vacío,  sí, pero que es salón gracias a todos los que en él pintan, gracias a todos los que alguna vez pintaron ahí, gracias a todos los que ahí -algún día- se  enfrentarán al "desafío en blanco" y lograrán superar sus temores, encontrando en sus compañeros al "otro", ese que hace que mi "yo" (mi color) tenga sentido.

Sketchbook ~full color’S~ se va (¿por ahora?), pero termina como un día ideal debería terminar: con la seguridad de que otra mañana nos espera y -con ella- la  posibilidad de pintarla con nuestros propios colores.

Y así, ad infinitum coloris

2 Nekomentarios »

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  1. Escrito por Itsumo Demon, 02/23/08 @ 1:30 am

    Sketchbook, una de las obras que llegó para demostrarnos lo que realmente vivimos, no aquellas nefastos momentos que los consideramos vida.
    Sketchbook, una libreta en donde se pueden dibujar varios trazos, bosquejos y demás, nos revelan varios colores que forman parte de un mismo cuadro, pero un color, débil que comienza a brillar, crece junto a los demás, pero ésta a la vez permite que otras más lleguen a crecer.

    Aquella libreta, que nos permitió pensar en las cosas ajenas que hemos llegado a vivir, terminó siendo una serie no muy bien ni mal recibida, algunos se animan, otros se decepcionan, otros se guían de lo que otros dicen, sin embargo, Sketchbook es una serie digna de ser vista, un capítulo o dos, solo o con alguien más, ésta puede disfrutarse, ya que tal serie que consideramos lenta nos demuestra de una forma tan simple y agradable todo aquello que no aprovechamos, todo aquello que no meditamos ni lo pensamos un solo minuto.

    Kajiawara Sora, una tímida chica quien resulta ser nuestra protagonista, nos ha guiado en Sketchbook para presenciarlo y ser testigos de ello.
    Como he llegado a decir, serie ignorada por muchos (bastantes), pero que realmente vale bastante la pena llegar a conocer.

    Sensei, en verdad te agradezco todas las palabras que dirigiste hacia Sketchbook, serie que para mí, es toda una libreta de bocetos en donde varios colores hacen un cuadro de colores brillantes, bajos, claros, oscuros, de varios tonos pero que están presentes.

  2. Escrito por Anidiego, 02/24/08 @ 6:00 pm

    Justo he comenzado a verla ayer, pues si parece lenta y muy original(o bien diferente), a como presentan normalmente a los animes; sin embargo, lo disfruto de alguna manera n_n.

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