Chat en Vacances II: Voice of my dreams…

Enero 24, 2008 | Notas del Día |

Como cualquier vicioso seguidor de la temática que compete a este blog, la habitación de Il Gato está plagada de afiches e ilustraciones varias de muy emblemáticos personajes: una Dejiko por ahí, una Utena (con Anthy) por allá, una Mew-Ichigo por acullá…

Sin embargo, en medio de todo ese caos de formas, líneas y colores, una imagen llama la atención de todos aquellos que tienen la osadía (y el valor) de entrar en los aposentos felinos: ¡una chica de carne y hueso!

La dama en cuestiòn, por supuesto, es Yui Horie.

Religioso seguidor tras caer perdidamente enamorado de su interpretación de Naru Narusegawa en Love Hina (cautivador relato en todas sus versiones, aún después de 8 años), Hocchan sigue siendo para este Whiskas-fan una persona -y personaje- fascinante dentro del medio que nos ocupa.

Por supuesto, a más de una década de su debut, mucho se ignora o se supone sobre Yoshiko Horie, pero de lo que sí podemos estar seguros es de que se trata de una auténtica profesional, que disfruta su trabajo, que está consciente de quiénes son su público y -sobretodo- es una idol-seiyuu en quien realmente se puede "creer".

Cierto, su rango vocal es limitado, su condición física no le permite ser tan expresiva en presentaciones en vivo, pero es la honestidad, la naturalidad, la sinceridad que se percibe en todos los trabajos de Hocchan lo que realmente le han valido el apoyo de cientos de seguidores a lo largo de diez años.

Son ya seis álbums y no puedo dejar de sorprenderme ante la forma en que Hocchan ha evolucionado como seiyuu y cantante, pero mi asombro no demerita los primeros esfuerzos, al contrario: los enaltece, pues un My Best Friend puede conmoverme tanto como un Love Destiny o un Koisuru Tenkizu, un Mainichi ga Otenki tiene tanto poder para alegrarme el día como un It’s My Style o un Scramble, un Yakusoku sigue siendo tan memorable como un Brand New Communication o un Happy Happy Rice Shower… en fin.

Más allá de los artilugios comerciales que pueden rodear la carrera de una idol-seiyuu, lo cierto es que -al final del camino- ganarse el cariño del público y mantenerlo es algo que sólo depende de la persona, no de la maquinaria que la respalda… precepto dorado que esta "adolescente de 31 años" ha entendido a la perfección.

Seis días para Darling… y contando.

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  1. Escrito por Zaram, 01/31/08 @ 2:42 pm

    A esto le llamo yo… pasion.

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