Chat en Vacances I: Ikuni’s Destiny
¡No!
No, no, no, no y no, estimados lectores. Esto no es -repito- no es un regreso del gato a las labores propias de su sexo y condición.
Simplemente, como las letras son como un "virus" que no suelen dejarte en paz hasta que las liberas a través de una usual (y catártica) redacción, no he tenido más opción que hacer un breve paréntesis en mi ocioso descanso y hacerles partícipes de ciertas curiosidades que han llamado mi atención.
¿Habrá más posts de este corte durante las vacaciones del felino? No lo sé. Todo dependerá del tiempo, las circunstancias y el ánimo.
Pero entrando en materia, infiero que muchos de ustedes saben quién es Kunihiko Ikuhara, y si no es así, hagan el favor de retirarse y no volver a este blog hasta estar debidamente educados, padre de Bishoujo Senshi Sailormoon (porque todos sabemos quién es la progenitora pero, sinceramente, sin este hombre nada hubiera sido igual), creador de uno de los relatos más extraordinarios de la historia y, por si no fuera suficiente bias, una de las mentes más creativas, enigmáticas y carismáticas que ha visto surgir esta industria.
Obviamente, Koneko podría extenderse jornadas enteras hablando sobre Utena, pero ese no es el caso (por ahora).
En fin, sucedió un día que a Koneko -en medio de sus infames "vagaciones"- llegó una interesante pregunta: ¿Qué ha sido de Kunihiko Ikuhara?
Lo último que había escuchado de este Omega-sensei fue que se encontraba trabajando en S to M no Sekai (con Chiho Saito, trabajo ya publicado en los E.U.) y en Schell:Bullet (al lado del veteranísimo Mamoru Nagano), pero de eso hace ya casi seis años.
Pues bien, ya sumergido en sus -esporádicamente abandonadas- investigaciones (porque este medio también se estudia, ladies and gentlemen), el descarado felino se encontró con que Ikuni-kun ha estado muy activo en meses recientes, no sólo en lo que respecta al inminente lanzamiento de una versión remasterizada de Shoujo Kakumei Utena el próximo verano, sino también en Nokemono to Hanayome, proyecto serializado en KERA (revista especializada en all-things-GothiLoli) y en que también colaboran Asumiko Nakamura y Tomoko Kawakami (cabe recordar que Kawakami-san e Ikuni han sido amigos y colaboradores muy cercanos desde su trabajo en Utena; de hecho, ambos son webmasters de Ikuniweb).
Sin embargo, lo que más llamó mi atención (cosa curiosa, dado que la información siempre estuvo ahí) fue que Ikuni tampoco ha estado alejado de la industria que nos ocupa, y prueba de ello son sus breves -pero muy certeras- participaciones en Top wo Nerae! 2 ~Diebuster~ y en Nodame Cantabile.
Y fue así como el gato, curioso y metiche como él solo puede ser, se dio a la tarea de echar un vistazo a las producciones antes mencionadas para identificar el innegable "Ikuhara Touch".
Comenzamos con el segundo capítulo de Diebuster, Onee-sama Nanka ni Naritakunai!, cuyos e-conte (storyboards) estuvieron a cargo de Ikuhara. Por supuesto, en este tio de proyectos siempre son el director y productores los que tienen la última palabra, sin embargo, hay ciertos elementos que destilan el espíritu de Ikuni por doquier…
Casio ejercitándose mientras se deleita observando a Lal’C "dando un baño" a Nono-chan. El factor voyeur fue un elemento que Ikuni cultivó desde Sailormoon S (Souichi Tomoe, anyone?) y que fue determinante en las ironías de A-ko y B-ko.
Lal’C y Nono-chan en el baño. Girl-on-girl action? No precisamente, pero sí uno de los momentos más íntimos de la historia. Tacto indiscriminado, agua (¡mucha agua!) y dos chicas en escena, elementos discretos pero que -sin duda- echan a volar la imaginación. Escenas recurrentes entre Anthy y Utena.
Lal’C y Nichola disfrutando un momento de paz antes de la tormenta. El segundo episodio de Diebuster nos presenta a Nichola con un aura de "príncipe" al que Lal’C se encuentra muy apegada, un knight in shining armor demasiado perfecto para ser real… y, de hecho, no lo es.
Príncipes caídos… un modelo básico en la iconografía de Ikuni (Akio-sama knows best…).
Lal’C se presenta ante la tripulación del Lalashan. Estupefactos ante su primer encuentro con una Topless, los cadetes no pueden evitar admirarla y llenarla de alabanzas, cual presentación de una ídolo escolar (¿Shiori, Juri?).
Lal’C es interrogada por el Capitán Hatori. El escenario de por si recuerda al elevador del Seminario Mikage (idea ligeramente modificada para Adolescence Mokushiroku), pero los peces y el radar de fondo (efecto submarino, hilarante ironía considerando que estamos en una nave espacial), sin mencionar el breve idilio con el café (analogía sobre la edad adulta) y el teléfono clásico son detalles que delatan al responsable.
Y para terminar, sólo echemos un vistazo a los cruceros de combate que rodean la estación Meganébula. Si hay algo que distingue a Ikuhara-sensei de muchos creativos es que no teme abordar metáforas sexuales en los momentos más inesperados.
Bien sûr, aún quedan más detalles plenos del "Ikuni Touch" en este episodio, pero el resto lo dejo en sus manos.
Abordemos enseguida la segunda participación de Ikuhara en recientes proyectos animados: la secuencia de apertura de Nodame Cantabile, de la cual estuvo cargo de los e-conte y la dirección.
Lamentablemente, resulta obvio que para este segmento Ikuni-kun no tuvo tanta libertad como en Diebuster, pero aún es posible identificar algunos rasgos interesantes.
Aquellos versados en Utena sabrán que la música (y el estudio de la música) jugo un papel importante en la serie; de hecho, el mismo Ikuhara ha participado como productor, arreglista e incluso corista en varios proyectos musicales, por lo que no es ajeno al tema.
El dinamismo de este opening salta a la vista desde el inicio, no sólo desde la original presentación del título de la serie, sino también en el manejo -sin temor- de todos los colores posibles, pero siempre dando la importancia debida al blanco. Podríamos interpretarlo como la forma en que Nodame interpreta cualquier pieza que llega a sus manos: con la alegría y la pasión de una niña jugando con colores sobre un lienzo infinito.
No obstante, el corte que más me atrae es el que se muestra en pantalla: la orquesta (en CG) "latiendo" al ritmo de la música, al tiempo que en el fondo se muestra -primero- una florida y detallada enredadera; el "trazo" (¿melodía?) se borra y abre paso a otro más intenso y firme.
Valiéndose de simbología musical, flores y colores, Ikuhara logró reflejar la filosofía de Nodame: empieza, termina, disfrútalo al límite… y vuelve a empezar con más fuerza que antes.
Y bien, es así como termina este ocioso panorama vacacional, no sin antes recomendarles ampliamente que, si no han tenido oportunidad de saborear el trabajo de Kunihiko Ikuhara, ¿qué están esperando?, les aseguro que su visión de la animación como arte cambiará para siempre.
… y para los que ya conocemos al maestro, nunca está de más echarle un nuevo vistazo a su obra, siempre dispuesta a ofrecernos nuevas interpretaciones.





