Neko’s Choice :: Melody Pick :: Kimi to Yozora to Sakamichi to

Octubre 14, 2007 | Neko's Choice |

Dice un multifacético y contamporáneo adagio que "hablar sobre música es como danzar sobre arquitectura", de ahí que cada Melody Pick represente un curioso desafío para este apestoso gato, sobretodo en lo que respecta a concentrar toda la gama de sensaciones que puede envolver una canción en un concepto tan sencillo como significativo.

Debido a lo anterior, graves retrasos se presentaron en la creación de este post, siendo una ¿casual? visita al video-club la solución perfecta a este bloqueo mental.

Se trata de Un Gran Año. Pequeño, sencillo, pero extraordinariamente emotivo largometraje de Ridley Scott, basado en la novela homónima de Peter Mayle y que permitió a yours truly "dar en el clavo" con la idea que domina a esta nueva selección musical.

Atentamente, Koneko les recomienda no hacer caso a los comentarios de susodichos "críticos" (que muchos de ellos, dicho sea de paso, no son más que snobs con un foro) y echarle un vistazo a este film, una muy grata experiencia que -como un ligero bonus- hará de las siguientes líneas algo más coherente.

A fin de cuentas, como dijera la amiga PatLove is a Battlefield.

 

Innegable es que el ser humano es un animal de costumbres. Todos sus esfuerzos están dirigidos a enraizar la rutina, saber que todo tiene un inicio, un  desarrollo y un final, saber que Diox está en los cielos, que todo está en su sitio y así poder pasar bien las noches. Pero esta fijación, esta dependencia a la seguridad va más allá, encontrándola incluso en las historias que llegan continuamente a nuestros ojos y oídos.

Cual niños eternos, los seres humanos suelen desconfiar de los nuevos relatos, prefieren que les cuenten el mismo "clásico" una y otra vez, deleitarse  con los mismos roles, las mismas actitudes, los mismos procesos, de ahí las grandes dificultades que padecen algunas novedades para encajar en el  gusto general.

Irónicamente, esta (muchas veces inconsciente) obsesión con lo previsible siempre está acopañada por cierto deseo de inestabilidad, un elemento extra  que ponga a prueba nuestra resistencia, un reto, un poco de "sazón" que nos permita vivir esas historias y trasladarlas -al menos por un momento- al  terreno de lo posible.

Bajo este esquema podríamos suponer que tenemos dos modelos básicos de "agentes inestables" en un relato, partiendo del más común: el inesperado arribo de un fiero enemigo, el eterno némesis que ha llegado a perturbar la paz y a destrozar nuestras vidas (inestabilidad exterior), estimulando la  aparición de un grupo de héroes dispuestos a enfrentarlo.

Pero aún queda otro agente, probablemente el más intenso y devastador: el de ese extraño que -con astutas artimañas- atraviesa poco a poco nuestro  territorio, que perturba lentamente nuestros pensamientos, que nos invita a tomar un poco de esa persona (a cambio de ceder un poco de la nuestra),  que redefine nuestras prioridades, que nos obliga a preguntar quiénes somos en realidad e, incluso, puede sacar a flote nuestro lado más oscuro  (inestabilidad interior).

Por su reflejo de emociones, su extensa descripción de las actitudes humanas (sinceras o siniestras), la forma en que reúne nuestras más profundas  cualidades y defectos, en fin: por como concentra toda la "materia prima espiritual" que constituye a un ser humano, todos somos adeptos a una exquisita  historia de amor… sólo es cuestión de hallar el modelo adecuado.

Afortunadamente, la tradición narrativa (oral, escrita, visual, musical) ha explorado las historias de amor en todas las facetas concebibles, trasladando  parte de esos resultados al medio que nos ocupa, donde también ha echado raíces y generado sus propios relatos, comenzando por el intenso melodrama  de los primeros manga shoujo, enfocado a niñas y adolescentes, que daría paso a variedades más creativas hasta llegar a algunas dirigidas al público masculino, representadas inicialmente en ero-games o visual-novels y que en años recientes se han observado en manga y anime.

Así, uno de los modelos de historias de amor más populares, además de enigmático e interesante bajo cierta perspectiva, es aquel en que el (o la)  protagonista vuelve a su ciudad natal tras años de ausencia, forzándolo a encarar viejas heridas, resolver conflictos inconclusos o "simplemente" crear un  nuevo camino.

No obstante, todas estas "opciones" enfrentan un mayor obstáculo: el tiempo perdido, un fantasma que pone a la pareja (otrora platónico romance infantil)  en igualdad de condiciones, un espacio en blanco que genera inseguridad y que levanta un muro entre ambos.

Gradualmente, ese tiempo perdido muestra al otro como un rompecabezas incompleto, cuya pieza faltante reúne eventos y encuentros, momentos que  han marcado la personalidad, apariencia e ideas sobre el futuro de cada uno de ellos. Un inmenso, desconocido y -en ocasiones- aterrador territorio que  impide conocer al ser amado y que éste se acerque a nosotros.

Por supuesto, tanto en él como en ella existe un intenso deseo de recuperar el tiempo, de revelar los secretos y acortar la distancia, pero en ambos  también existe el gran temor de perder lo que hoy se tiene, miedo a percatarse de que el otro que sentimos "aquí y ahora" (o lo que es peor, nosotros mismos) no es más que una ilusión.

Es entonces que surgen la ansiedad y la duda, acumulándose lentamente y sin vía de escape, sentando las bases de un clímax tan dramático como incierto.

Toda esta angustia y agridulce frustración, tan propia de una historia de amor de este calibre, es el motor detrás de Kimi to Yozora to Sakamichi to, muy adecuado tema de cierre de Myself; Yourself (adaptación del homónimo galge de Yeti Game) y que es interpretado por un muy prometedor nuevo talento: Kanako Itou.

Nacida en 1973 en la Prefectura de Tochigi, Kanako Itou creció en una familia apasionada por la música; su padre y hermanos integraban una exitosa  banda local para la que tuvo oportunidad de interpretar sus primeros temas. En 1998, tras dar voz a algunas melodías para comerciales, decide probar suerte en Tokio y presentarse en algunos centros nocturnos que daban cabida a nuevas propuestas musicales.

Sin embargo no es sino hasta 2002, tras ser descubierta por el equipo ZIZZ Studio, que empieza su carrera profesional con Blaze Up, tema principal del  eroge Hello World! de NitroPlus, casa de software con la que Itou-san colaboraría regularmente, abriéndose paso en el gusto del fandom hasta llegar a la  salida en 2004 de Puzzle, su primer mini-album y que alcanzara 5 mil copias vendidas en un par de meses, muy signinicativa cifra para un lanzamiento underground.

Un año después, Itou-san vería nacer su segundo álbum, Sign, contando con nueve temas de su autoría y en que se observa una gran versatilidad  melódica, fórmula que contrastaría ese mismo año con I Myself Am Hell, oscuro ending de la serie de OVA’s Phantom: The Animation (adaptación de Phantom of Inferno, de Nitroplus) y que marcaría su discreto debut en la industria del anime, seguida de una breve participación en el image-album de Onegai Twins con From this Place y Koi ni Oitsukenai.

Kanako Itou comenzaría el 2006 con el lanzamiento de Largo, su tercer álbum, además de su primera participación en una serie regular de anime con Modern Rose, ending de Kishin Houkou Demonbane y al que seguiría (en 2007) su sencillo más exitoso hasta el momento, escape, uno de los temas  principales del título de aventura-simulación para PS2, Higurashi no Naku Koro ni ~Matsuri~, con el que lograría -por primera vez- figurar en el Top Oricon.

Así, Itou-san cierra este año con Kimi to Yozora to Sakamichi to, un dinámico y nostálgico tema en que las diferencias entre pasado y presente  pueden determinar el futuro, una historia de amor que guardó silencio por mucho tiempo y ahora se enfrenta a un mundo distinto, palabras y acciones tan  distantes a ese primer encuentro, que lo único real es el calor de dos manos entrelazadas… aunque -tal vez- ese sea un buen lugar para empezar a curar  las heridas.

Sin duda, poderosa e interesante melodía que se ubica como una de las mejores propuestas de la temporada otoñal.

2 Nekomentarios »

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  1. Escrito por Shido Tatsuhiko, 10/15/07 @ 7:23 pm

    Myself;Yourself ha sido uno de las sorpresas más refrescantes de la temporada de otoño 2007 en las antenas niponas, no sólo porque la forma en la que relata su premisa, para nada original, está muy bien lograda, al punto que vemos destellos de originalidad en una historia que ha sido contada cientos de veces (y una de ellas de la mejor forma como lo fue Kanon), en un revés para los críticos de siempre que encierran a las conversiones de (h)-game a anime como los típicos “harem-shows” de siempre. Un peñasco en los dientes de los críticos fue School Days TV, porque una premisa que comenzó como todo harem-show terminó siendo una de las más crudas historias en donde se ve un aspecto casi nunca tocado en los romances típicos, como lo es la psique, la mente, los trastornos que puede causar una decepción amorosa en la adolescencia, época muy frágil de todo ser humano.
    Ahora con Myself;Yourself… Claro, no será un Key la casa que lo produzca, o un KyoAni el estudio que lo anime, pero sí hay algo que podemos decir sobre Marvelous Entertainment, Animation Studio Doga Kobo, Happinet y 5pb. y es que han dado en el clavo con este anime, con un extraordinario tema de apertura y un excelente tema de cierre, que rompen el molde de las canciones a las que estamos acostumbrados en series como éstas.
    Y no puedo terminar sin mencionar a Waltz, el tema de Itou-sama que sirvió de ending en un par de episodios de School Days. Cosa curiosa, todas las canciones de la serie me deprimen, pero son tan buenas que no puedes dejar de escucharlas.
    Una excelente elección, Don Neko, kudos y hasta muy pronto :) .

  2. Escrito por Itsumo Anime Again (Demon Fox Ray), 10/16/07 @ 9:09 am

    Definitivamente, Myself ; Yourself, es una de aquellas series que tienen un tono repetitivo de la misma temática romántica, sin embargo, pocas series han mostrado el mismo tema y han logrado cambiar su tonalidad a 180°.
    Conocí la serie la semana pasada, al verla, si, presentía otra serie común y corriente acerca del chico que tenía como amiga de la infancia a una adorable personaje que sinceramente cualquiera se enamoraría, sin embargo, al final del capítulo me agarró de sorpresa y me quedé sin palabras.
    Estoy entusiasmado por seguir viendo Myself ; Yourself y saber más acerca de su trama, como ya eh dicho, pocas series que relatan una historia romántica llegan a cambiar a 180°.
    Como ya han dicho, muy buena elección.

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