はじまるよ! —
No aconsejo nada a nadie, pero digo que voy a bucear en anime y, por tanto, desapareceré estos días.
¿Alguien quiere acompañarme?
Dicen que no hay que tomarse la vida tan en serio. Después de todo, no saldremos vivos de ella. No estoy de acuerdo. Por supuesto, cada quien decide cómo pasar sus días, cada quien tiene en sus manos la semilla de su propia destrucción o de un glorioso florecimiento, y hay tanto de azar en cada segundo que trazar planes es poco menos que irrisorio.
Pero si de algo he de estar seguro, es de que mi vida sería completamente diferente sin todo esto. No sé si mejor o peor, pero todo sería distinto.
Gracias a esto forje mis recuerdos de juventud, mi visión del mundo y del ser humano e incluso algunos de los encuentros más memorables de mi vida.
Por todo lo anterior y más, ahora puedo estar seguro de que nunca lo dejaré. Está en mí. Soy yo. Cansado estoy de referirme a todo esto como un "pasatiempo", porque no lo es. No lo es porque una vez que algo ha permeado tu psique hasta lo más profundo, las jerarquías de las que tanto se abusa hoy en día dejan de tener sentido.
¿Por qué si alguien puede decir que vive "con la literatura en el cuerpo", que puede hacer de la pintura o el teatro su mirada al mundo, yo no puedo hacer lo mismo con este medio que tanta riqueza me ha mostrado, que no es sino riqueza humana, esa en la que todos podemos hallar algo que nos identifique, algo en lo que podamos vernos reflejados y -así- explorar posibilidades que creíamos inexistentes.?
¿Por qué he de sentir vergüenza, referirme cínicamente a estos mundos o menospreciarlos con tal de enmascarar mi pasión por lo que en ellos entraña? ¿Por qué he de moderarme sólo porque la multitud me sermonea sobre excesos, invitándome a cambiarlos por una rutina insípida y vulgar?
¿Por qué no he de poder ser elocuente y apasionado a la vez? ¿Por qué he de rendirme a ese mundo con tal de evitar el rechazo y el vituperio?
¿Por qué no puedo vivir esto con plena intensidad y usarlo como trampolín, como piedra de rosetta para descifrar y disfrutar otras facetas de mi existencia? ¿Por qué debo enfrascarme en un rincón y no abarcar todo el panorama?
¿Por qué no he de seguir otros caminos, aún a riesgo de contradecirme? ¿Por qué no puedo decir que veo el universo entero donde otros ven un grano de arena? ¿Por qué debo ser fiel a mi pasado y no ser capaz de vivir todos los tiempos con la misma intensidad?
Durante los últimos cinco años, el objetivo de Kickinekos fue ofrecer otro punto de vista de un medio de extremos, que bien puede ser degustado con enfermiza devoción por unos cuantos o tomado a la ligera por la mayoría. Mostrar que existe un punto medio, y que en ese punto medio las posibilidades son ilimitadas.
Cierto, aquí nunca se descubrió el hilo negro, nunca fue la intención. Sólo se buscó señalar la desviación (ya existente) en medio de un estrecho camino, y aunque este espacio nunca se caracterizó por su abrumadora audiencia debo decir que sus lectores frecuentes, aunque pequeños en número, fueron grandes en consistencia y presencia. Y por ello les estaré eternamente agradecido.
Termina esta faceta de Kickinekos porque, simple y sencillamente, ya no me basta. Si hablamos de un blog como una casa, al paso del tiempo y entre más paredes construimos para "delimitar" o "fortalecer" nuestro estilo y postura, más nos vamos cerrando a nuevas posibilidades, y eso es precisamente lo que se necesita para abordar la nueva era del medio que hoy nos rodea: nuevas posibilidades, tanto en forma como en fondo.
Lamentablemente, para llegar a esa meta es necesario dejar todo lo hecho atrás, y por eso este espacio cierra sus puertas, con todo lo poco o mucho que pudo haber aportado a la pequeña comunidad que nos compete.
Así nace un nuevo proyecto. De cero, aunque bajo el mismo nombre (más por pereza y conveniencia que por otra cosa) y con objetivos algo distintos a los que motivaron la creación del espacio original.
Dicen que no hay que tomarse la vida tan en serio pero, para quienes no podemos vivir a la ligera, no queda más que seguir adelante, pues prefiero morir como Caballero de los Leones que pasar el resto de mis días como un vil Alonso Quijano.
Dicho esto, adiós. Y muchas gracias.






